¿Pueden los psicodélicos tratar el trauma?

¿Pueden los psicodélicos tratar el trauma?

Algunos compuestos psicodélicos han demostrado su utilidad en diversos ámbitos, desde la ansiedad existencial hasta la depresión resistente al tratamiento. ¿Pueden los psicodélicos tratar el trauma?

Pero, ¿qué lugar ocupan los psicodélicos en la terapia del trauma y la recuperación?

En este artículo analizaremos si ciertos psicodélicos pueden ayudar a las personas a superar un trauma y, en caso afirmativo, de qué manera.

También analizaremos el área de la psiquiatría y los psicodélicos, así como lo que está ocurriendo en la investigación psicodélica específica del trauma.

¿Cómo pueden ayudar los psicodélicos a la recuperación del trauma?

Aunque existen pruebas de que el uso de psicodélicos por motivos terapéuticos puede aliviar síntomas traumáticos complicados, no hay una explicación sencilla de por qué.

El cerebro humano es extraordinariamente complicado, por no hablar de las complejidades de la conciencia humana. Que siguen fuera del alcance de la neurociencia, la psiquiatría y la psicología.

Sin embargo, existen otros factores psicológicos, espirituales y neurológicos que podrían ayudarnos a entender por qué la psicodelia es una herramienta terapéutica tan potente. La guía completa de Microdosificación de setas para el TEPT, la depresión y la ansiedad

Reprocesamiento de procesos sensoriales y somáticos

Trasladar la actividad mental a un estado alterado puede ofrecer la oportunidad de procesar de muchas formas distintas los acontecimientos sensoriales y corporales (tanto en el instante presente como grabados en los recuerdos del pasado). También permite cambios en nuestras relaciones con nosotros mismos, nuestras experiencias y quienes nos rodean.

Estos cambios pueden aumentar la eficacia de los enfoques terapéuticos.

El tratamiento psicolítico y la terapia psicodélica son los dos tipos más frecuentes de terapia actual asistida por psicodélicos. Ambas proporcionan diversas formas de estados alterados de conciencia.

Terapia psicolítica

Roger Sandison creó el término "terapia psicolítica", que combina el uso de dosis bajas de psicodélicos. (principalmente LSD y psilocibina) con intervenciones terapéuticas.

En la jerga psicodélica actual, esto se denominaría un programa de microdosis terapéuticas.

El término "psicolítico" significa literalmente "aflojamiento de la mente". Estos efectos en dosis bajas permiten relajar los sistemas defensivos conscientes e inconscientes sin provocar un viaje alucinógeno completo.

En entornos terapéuticos, la suave relajación de la mente permite una reflexión más profunda. Esta estrategia también se ha utilizado para mejorar la interacción terapéutica entre el paciente y el terapeuta. Simplifica el proceso de establecimiento de la relación y la confianza.

Terapia psicodélica

El tratamiento psicodélico, por su parte, consiste en menos sesiones de dosis elevadas con el objetivo de alcanzar una experiencia psicodélica máxima. Humphry Osmond acuñó la expresión tras estudiar y practicar la administración de dosis completas de LSD, seguidas de rigurosas sesiones de psicoterapia.

Toda esta experiencia psicodélica se asocia con percepciones personales y epifanías, así como con la capacidad de recuperar recuerdos reprimidos. Este afloramiento de recuerdos reprimidos y nuevas percepciones puede aprovecharse en la integración para ayudar a procesar y curar el trauma en un entorno terapéutico seguro y con suficientes recursos.

Los estados alterados de conciencia tienden a enriquecer la creatividad y la inspiración, y dan lugar a momentos de asombrosa perspicacia y resolución de problemas, ya sean producidos por drogas psicodélicas u otras actividades como la meditación profunda, el sueño y la ensoñación.

Se espera que esta nueva flexibilidad mental ayude a reprocesar y replantear ideas desagradables, recuerdos dolorosos y hábitos mentales perjudiciales.

Experiencias místicas

Las sustancias químicas psicodélicas se han empleado como vía de acceso a regiones místicas y espirituales a lo largo de naciones y civilizaciones. Muchas de estas drogas crean un sentimiento de pertenencia, mayor empatía y profundas alteraciones de la perspectiva sobre uno mismo y el mundo.

Una experiencia típicamente reportada con psicodélicos clásicos como el LSD es una sensación de unidad global: una falta de división entre "yo" y "ellos". ¿Pueden los psicodélicos tratar el trauma?

Muchas disciplinas espirituales se esfuerzan por lograr este sentido de unidad y conexión como un nivel de iluminación o visión espiritual y un método para aliviar el sufrimiento.

Pahnke y Groff, investigadores y partidarios de los psicodélicos, describen la "experiencia psicodélica cumbre" como un profundo encuentro místico que se produce en raras ocasiones, no necesariamente en cada sesión de dosis altas.

Una sensación de unificación, un profundo estado de ánimo eufórico o alegre, una sensación de revelación o claridad. La trascendencia del tiempo y el espacio, y una sensación de santidad o conexión profunda son algunas de estas experiencias.

Las experiencias cumbre también se asocian a mejoras a largo plazo en diversos ámbitos, como la conexión con uno mismo y con los demás, así como una visión general más positiva.

Una vez pasados los efectos de la droga, es habitual describir un estado de ánimo mejorado y una perspectiva positiva. Es lo que se conoce como "resplandor psicodélico".

Formación de nuevas vías neuronales

Las modernas herramientas de neuroimagen y monitorización de la actividad cerebral, como las IRMf y los EEG. han permitido a los investigadores examinar la actividad y los cambios cerebrales mientras se está bajo la influencia de diversos compuestos psicodélicos.

Aunque este estudio se encuentra todavía en sus primeras fases, existen abundantes pruebas de que psicodélicos tradicionales como la ayahuasca, la psilocibina y el LSD poseen potentes cualidades antidepresivas y ansiolíticas.

Aunque este ensayo se centra en el trauma, la depresión y la ansiedad son comorbilidades comunes del trauma no resuelto y del TEPT. El tratamiento y la gestión de estas enfermedades son, por tanto, cruciales para la rehabilitación del trauma.

Estos medicamentos pueden ayudar a reducir la tristeza y la ansiedad a través de diversas vías neurológicas. He aquí algunos ejemplos:

Actividad inhibidora en la amígdala

La amígdala es una región situada en la base del cerebro que se encarga del procesamiento y la reacción emocional. Las personas que sufren trastornos depresivos graves y TEPT suelen presentar hiperactividad de la amígdala.

Los psicodélicos clásicos, al igual que los antidepresivos, aumentan la inhibición de la amígdala, restaurando el equilibrio de una amígdala hiperactiva. Esta supresión de la amígdala también reduce la reacción a los estímulos amenazantes, lo que podría minimizar la ansiedad y el sufrimiento cuando se enfrentan a recuerdos o situaciones desencadenantes que pueden ser muy activadoras para los supervivientes de traumas.

Una fuerte conexión en la red del modo por defecto fomenta la rumiación negativa y los patrones de pensamiento negativos sobre uno mismo. La depresión y la ansiedad se han relacionado con la hiperconectividad.

El patrón de rumiación de la red de modo por defecto puede manifestarse en pensamientos persistentes de autoculpabilidad, culpa, temor y desconfianza derivados del acontecimiento o conjunto de acontecimientos inductores del trauma en personas que sufren los impactos de una experiencia traumática.

Aumento de la neuroplasticidad

La capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar conexiones se denomina neuroplasticidad.

La neuroplasticidad deficiente o aberrante es una característica fisiológica de los trastornos del estado de ánimo, como la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Esto puede perjudicar el aprendizaje y la concentración, así como la capacidad de replantear los procesos mentales y adaptarse a nuevas condiciones.

El estrés crónico (común en pacientes con TEPT y en quienes sufren diversos grados de trauma) puede contribuir a anomalías de la función cognitiva, incluidas las vías de neuroplasticidad.

Debido a su propensión a aumentar los niveles de glutamato en la corteza prefrontal del cerebro y en los circuitos del sistema límbico, sustancias como la psilocibina y la ketamina han demostrado su potencial para promover la neuroplasticidad.

Esta capacidad puede ayudar a los pacientes a desarrollar nuevas vías que conduzcan a nuevos métodos aprendidos de afrontamiento y respuesta a los estímulos. El aumento de la neuroplasticidad puede ayudar a los pacientes a desarrollar e integrar nuevos métodos de autotranquilización y resiliencia, que son componentes críticos de la rehabilitación.

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Reconsolidación de la memoria

La reconsolidación de la memoria es el proceso de recordar y almacenar recuerdos. Esto se hace para garantizar que la información que conservamos sea lo más fidedigna posible.

En condiciones normales, esto nos ayuda a realizar las actividades cotidianas y a recordar aprendizajes anteriores, de forma muy parecida a un ensayo o repaso. Sin embargo, cuando los recuerdos traumáticos emergen y se reconsolidan, las sensaciones de amenaza pueden aumentar a medida que el recuerdo recorre los bucles de reconsolidación.

Los tratamientos con capacidad para alterar la reconsolidación de la memoria pueden ayudar en la terapia del TEPT, y varias drogas psicodélicas pueden ayudar en los tratamientos de reconsolidación de la memoria.

Extinción del miedo

La práctica de disminuir gradualmente las reacciones de estrés ante un estímulo determinado se conoce como extinción del miedo.

La terapia de exposición y la desensibilización sistemática utilizan este principio para tratar diversos trastornos de ansiedad exponiendo gradualmente al paciente a distintos grados de la circunstancia desencadenante, garantizando al mismo tiempo su seguridad. Esto puede disminuir gradualmente la activación del sistema neurológico de las reacciones de estrés emocional.

Dado que se ha descubierto que algunos psicodélicos disminuyen las reacciones de miedo, una exposición segura y regulada puede mejorar los procesos de afrontamiento de las situaciones desencadenantes.
Se ha demostrado que muchos compuestos psicodélicos ayudan en el proceso de extinción del miedo. Estos métodos pueden tener el potencial de ayudar a los pacientes traumatizados a recuperar la capacidad de responder de forma más sana a recuerdos intrusivos o situaciones desencadenantes que pueden interferir en la vida cotidiana, si se hacen de forma regulada y segura para reducir el riesgo de volver a traumatizar o desencadenar al paciente.

¿Qué psicodélicos pueden ayudar en la recuperación del trauma?

Desde su apogeo en la década de 1960, la investigación sobre el uso de psicodélicos en el entorno psicoterapéutico se ha enfrentado a una serie de retos.

A pesar de que muchos de estos fármacos se han utilizado durante décadas, si no milenios, los estudios científicos actuales y la normalización de su uso seguro aún tienen un largo camino por recorrer, y algunas sustancias químicas reciben una investigación mucho más exhaustiva que otras.

He aquí un rápido resumen de algunos de los psicodélicos más utilizados y observados en el tratamiento de traumas y la rehabilitación.

LSD para curar traumas

En las décadas de 1940 y 1960, el LSD (dietilamida del ácido lisérgico) fue una de las sustancias químicas más investigadas y examinadas.

El uso del LSD para la psicoterapia ha sido investigado y experimentado por algunos de los nombres más importantes del mundo psicodélico desde su síntesis en 1938, gracias a los esfuerzos de Albert Hoffman.

El LSD es bien conocido por su capacidad para recuperar recuerdos reprimidos. En el psicoanálisis clásico se pensaba que acceder a la totalidad de los recuerdos dolorosos era un aspecto crítico del proceso de rehabilitación. Terapeutas como Groff lo veían como una herramienta para enfrentarse a experiencias traumáticas previas y consideraban que, cuando se combinaba con la terapia, podía ayudar a recuperar y organizar los recuerdos dolorosos para generar una imagen precisa, estructurada y completa de los acontecimientos.

Muchos terapeutas modernos han abandonado esta estrategia debido al gran peligro de volver a traumatizar y dañar aún más la psique del paciente. Aunque los recuerdos pueden ayudarnos a comprender e integrar experiencias difíciles, la represión de recuerdos abrumadores es una estrategia protectora de la psique para mantenernos a salvo, por lo que acceder a estos recuerdos no está exento de peligro.

Quienes tienen un historial de trauma (conocido o desconocido) y desean tomar LSD como forma de rehabilitación deben hacerlo en un entorno seguro, con herramientas y apoyo para soportar y procesar la experiencia. Como resultado, la psicoterapia asistida con LSD se ofrece normalmente como una sesión de inmersión, completa con los preparativos esenciales y el seguimiento de la integración terapéutica.

lsd trastorno de estrés postraumático

Se reconoce que el LSD desencadena experiencias espirituales o místicas, además de su capacidad para evocar recuerdos reprimidos. Los usuarios suelen expresar una sensación de unión y conectividad universal. La experiencia mística, como hemos comentado anteriormente en el ensayo, puede ser un catalizador para la curación, y la experiencia cumbre y su posterior resplandor pueden aumentar el proceso terapéutico.

Se ha descubierto en estudios que el LSD atenúa la elevada actividad emocional en la amígdala cuando las personas se exponen a estímulos que inducen miedo. Esta reducción de la reacción de miedo puede ayudar a construir un marco más sólido para enfrentarse a recuerdos emocionalmente exigentes, como los manchados por un trauma.

Aunque la investigación sobre la terapia asistida con LSD se ha reavivado recientemente en la última década, los ensayos clínicos actuales los llevan a cabo organizaciones como MAPS, que ya ha completado con éxito su estudio piloto de fase 2, que muestra resultados positivos en el control de la ansiedad en sujetos tras sólo dos sesiones de psicoterapia asistida con LSD.

Se necesitan más estudios, como con la mayoría de estas sustancias químicas, antes de que estas terapias puedan integrarse con seguridad en la corriente principal de la práctica psicoterapéutica, pero se están planeando estudios adicionales, y el campo está progresando más rápido de lo que lo ha hecho desde la prohibición de los años sesenta. ¿Pueden los psicodélicos tratar el trauma?

MDMA para curar traumas

La MDMA (metilendioximetanfetamina) es muy apreciada en el ámbito terapéutico por su capacidad para disminuir las reacciones de miedo en situaciones desencadenantes, al tiempo que favorece la introspección. Por ello, el posible uso de la MDMA en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático (TEPT) ha despertado la curiosidad de la comunidad psiquiátrica.

La psicoterapia es la principal línea de tratamiento para el TEPT, y ha demostrado ser más beneficiosa que una estrategia farmacéutica basada en ISRS. Sin embargo, la recuperación completa es difícil y a menudo no se consigue.

Los estudios clínicos han indicado que varias formas de psicoterapia centrada en el trauma, como la terapia cognitivo-conductual y los tratamientos de exposición, tienen una tasa de recuperación de 67% para los individuos que han terminado una ronda completa de tratamiento. En cambio, sólo se recuperaron 54% de los individuos que sólo lo terminaron parcialmente.

Los pacientes con TEPT demostraron mejoras alentadoras en el primer estudio clínico de MAPS en el que se utilizó psicoterapia asistida con MDMA. Tras una serie de dosis terapéuticas combinadas con sesiones de psicoterapia, 83% de los individuos del grupo de MDMA demostraron una mejoría clínicamente significativa, mientras que sólo lo hicieron 25% de los del grupo placebo.

Aunque ambos grupos recibieron atención terapéutica de alta calidad, el grupo que recibió la dosis de MDMA tuvo una incidencia mucho mayor de alivio de los síntomas. Estos hallazgos por sí solos deberían motivar más investigaciones sobre la eficacia de la MDMA para la recuperación del trauma.

MDMA para el trastorno de estrés postraumático

MAPS ha completado recientemente con éxito un estudio de fase 3, que supuso un paso adelante hacia la aprobación definitiva por parte de la FDA de la terapia asistida con MDMA para el tratamiento de pacientes con TEPT.

La MDMA parece tener también un efecto sobre los procesos cerebrales de procesamiento emocional. Los efectos de la MDMA en el cerebro parecen ser más activos en la amígdala y el hipocampo, dos regiones muy relacionadas con el procesamiento emocional y la memoria, según los escáneres de IRMf.

Esto implica que tiene la capacidad de cambiar la percepción de los recuerdos. De hecho, mientras consumían MDMA, los participantes en la investigación afirmaron que los recuerdos terribles eran menos negativos y que los buenos recuerdos eran más eufóricos, vívidos y exaltados. Esto podría ser una herramienta útil para procesar traumas y reencuadrar la memoria.

También se ha demostrado que la MDMA estimula la actividad frontal del cerebro, que suele disminuir en personas que sufren traumas graves o TEPT.

Psilocibina para curar traumas

La psilocibina, el principal ingrediente de la hongos mágicostambién se ha utilizado con éxito para tratar la ansiedad y la depresión.

Aunque la investigación sobre la eficacia de la psilocibina en la recuperación de traumas se encuentra todavía en sus primeras fases, estudios anteriores han indicado que el uso terapéutico de las setas mágicas aumenta la neurogénesis y la sinaptogénesis. Debido al aumento de la neuroplasticidad, esto puede dar lugar a efectos antidepresivos inmediatos.

La psilocibina, al igual que el LSD y la MDMA, parece reducir la actividad en la amígdala. Dado que las personas con TEPT presentan con frecuencia una mayor actividad de la amígdala, este efecto puede mejorar el control nervioso y emocional y ayudar en el proceso de integración del trauma.

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Ketamina para curar traumas

Aunque la ketamina no es una droga psicodélica, su uso se ha clasificado como tratamiento psicodélico debido a sus efectos comparables sobre el cerebro, en particular su importante impacto sobre la neuroplasticidad.

La ketamina se ha estudiado en entornos psiquiátricos desde principios de la década de 2000, y fue autorizada por la FDA en marzo de 2019 para tratar la depresión resistente al tratamiento.

La ketamina tiene un inicio de acción muy rápido, y los pacientes observan sus efectos tras una sola dosis. Penetra rápidamente la barrera hematoencefálica y actúa a través de varios canales de señalización. Se une principalmente a los receptores de glutamato, que intervienen en el control de la plasticidad sináptica, la memoria y los nuevos aprendizajes.
Como hemos visto con el LSD y la psilocibina, el aumento de la plasticidad sináptica puede ayudar en los procedimientos terapéuticos y en el reprocesamiento de situaciones emocionalmente difíciles.

La investigación de la ketamina por motivos traumatológicos aún se encuentra en sus primeras fases. En 2014, ensayos comparables a los que evalúan el uso de la ketamina para la depresión revelaron que la ketamina podría tener un buen efecto en personas con TEPT confirmado, con una remisión considerable de los síntomas de hasta dos semanas de duración.

Terapia de ketamina de curación interior

La ketamina también puede utilizarse para tratar directamente los recuerdos angustiosos. Los efectos de la ketamina sobre la señalización del glutamato pueden interferir en el acceso y procesamiento de la memoria. En varias pruebas se ha demostrado que la ketamina inhibe la reconsolidación de la memoria.

Aunque la ketamina ha mostrado resultados alentadores a corto plazo en ensayos clínicos para la depresión resistente al tratamiento. La investigación sobre esta sustancia química como ayuda para la rehabilitación traumatológica aún está en pañales y hasta ahora se ha limitado a estudios con animales.

Es importante señalar que el uso terapéutico de la ketamina se basa principalmente en el rápido aumento de la plasticidad sináptica que permite el recableado de las vías neuronales; sin embargo, la ventana de esta intensa receptividad a nuevas vías y conexiones neuronales es corta (una o dos semanas), y los efectos positivos del tratamiento pueden desvanecerse casi por completo si no se interviene y se administra con prontitud el apoyo terapéutico adecuado.

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DMT para curar traumas

La DMT (dimetiltriptamina) ha sido empleada como método de curación y sabiduría por las sociedades indígenas de Sudamérica durante generaciones. Es importante en las actividades espirituales de muchas de estas comunidades.

Las experiencias con DMT en diversos contextos son reconocidas por sus fuertes efectos no sólo durante la ceremonia, sino también durante un mes de resplandor posterior.

A pesar de que se sabe que la DMT, al igual que otros psicodélicos clásicos, tiene efectos antidepresivos y ansiolíticos, la investigación en este campo es bastante restringida.

Psiquiatras, neurólogos y especialistas en salud mental están interesados en dos tipos de preparados de DMT: la ayahuasca y el veneno de sapo bufo (5-MeO-DMT).

La DMT, al igual que la psilocibina y el LSD, es un agonista de los receptores de serotonina con efectos inmediatos antidepresivos y de mejora del estado de ánimo. Varios estudios han descubierto que participar en rituales con ayahuasca o sapo Bufo reduce significativamente las medidas subjetivas de depresión.

La ayahuasca es una bebida vegetal utilizada en ritos y ceremonias por las culturas indígenas amazónicas, normalmente bajo la supervisión de un chamán. Aunque las ceremonias con ayahuasca han crecido en popularidad y atraído a un gran número de turistas a la selva amazónica, los estudios clínicos sobre su seguridad y eficacia son restringidos, en parte debido a las restricciones internacionales que prohíben su uso.

En términos de aplicación terapéutica para la recuperación del trauma, se cree que la ayahuasca afecta a la reconsolidación de la memoria y aumenta la extinción del miedo, lo que resulta en una reducción de la intensidad de los recuerdos dolorosos durante la actualización de la memoria.

5-meO-DMT (veneno de sapo Bufo)

La inhalación de 5-meO-DMT es otra técnica muy extendida en contextos espirituales y terapéuticos.

El sapo Bufo alvarius, originario de los estados sudoccidentales de Arizona, Colorado y California, así como del norte de México, segrega un veneno mortal que se ha recogido y utilizado durante milenios por sus intensos efectos alucinógenos.

Se ha demostrado que una sola dosis de 5-meO-DMT mejora considerablemente la capacidad de atención plena, además de sus efectos antidepresivos y ansiolíticos. Esto podría ayudar a la recuperación del trauma mediante técnicas cognitivo-conductuales basadas en la atención plena que ayuden al paciente a descentrarse de la experiencia traumática y verla como una experiencia pasada sin conectar con ella ni revivirla fisiológicamente cuando se le provoque.

La 5-meO-DMT, al igual que la ayahuasca, es una droga de la lista 1 en Norteamérica, y la investigación clínica sobre sus efectos es limitada.

Breve historia de la psicodelia en los espacios de curación

Aunque la terapia psicodélica es cada vez más famosa en la cultura popular, las sustancias químicas que alteran la mente no son nuevas en los entornos curativos. Las plantas medicinales se han utilizado para alcanzar estados alterados de conciencia durante milenios y han sido un componente de las tradiciones culturales desde tiempos inmemoriales.

Los Vedas, una antigua colección de literatura hindú que abarca desde 1500 hasta 800 a.C., hacen referencia al "Soma", una bebida alucinógena utilizada en los ritos espirituales védicos. Los investigadores han cuestionado la naturaleza real de la bebida, suponiendo en un principio que se preparaba a partir del hongo Amanita muscaria.

Terence Mckenna argumentaría posteriormente que lo más probable es que este antiguo brebaje mágico se produjera a partir de hongos Psilocybe cubensis, a veces conocidos como setas mágicas.

En los antiguos rituales de iniciación griegos, los jóvenes recibían una bebida de trigo infestada con el hongo del cornezuelo, una sustancia química muy parecida al LSD.

El continente americano no se quedó atrás. El uso ceremonial de cactus endémicos de Centroamérica, como la mescalina, se remonta a unos 5.000 años, y las poblaciones locales de la selva amazónica son famosas por sus ritos con ayahuasca, una tradición con al menos 1.000 años de antigüedad.

Huelga decir que el uso de psicodélicos es anterior a su uso en las civilizaciones occidentales postcoloniales, pero se han filtrado en todas las culturas a lo largo de los siglos anteriores, y el uso de psicodélicos es ahora omnipresente en todo el mundo.

Movimiento contracultural y cambio de paradigmas

La década de 1960 fue testigo del auge de la psicodelia. La contracultura hippie no sólo se inspiró en el uso de sustancias químicas psicodélicas, sino también en reminiscencias de sociedades antiguas que las empleaban como parte de sus rituales espirituales.

La investigación mental prosperó durante este periodo de cambios de paradigma, con hallazgos alentadores sobre la utilidad de los psicodélicos en el tratamiento de problemas mentales.

Entre 1950 y 1967, la investigación psicodélica fue muy intensa, con nombres famosos como Timothy Leary, Richard Alpert (Ram Dass) y Stanislav Grof como pioneros en el uso de psicodélicos (sobre todo LSD) como potente herramienta de ayuda a la psicoterapia.

EE.UU. prohíbe los psicodélicos y la investigación psicodélica

Durante el movimiento por los derechos civiles, las manifestaciones contra la guerra, el activismo por la liberación sexual y la revuelta general de la contracultura, el gobierno estadounidense luchó contra el consumo de drogas recreativas (sobre todo marihuana y LSD), alegando que fomentaban la desobediencia, la violencia y el daño.

MK Ultra fue un proyecto que duró décadas y que utilizó el LSD como posible arma de inteligencia para modificar las mentes de sus objetivos. Esta operación sólo empeoró las cosas cuando se supo que el gobierno estaba inyectando a gente inocente al azar. El gobierno de Estados Unidos prohibió el uso del LSD en 1967 y retiró todos los fondos gubernamentales previos para explorar sus ventajas psiquiátricas.

Países de todo el mundo siguieron el ejemplo de Estados Unidos, y el LSD (junto con muchos otros psicodélicos) se convirtió en una droga de la Lista 1 a pesar de las escasas pruebas de su nocividad.

Con la prohibición de las sustancias psicodélicas, la investigación se paralizó.

Esfuerzos actuales en terapia psicodélica para curar traumas

Desde el comienzo de la guerra contra las drogas a finales de los años sesenta, la última década ha sido testigo de una especie de renacimiento del estudio de los psicodélicos.

La despenalización de las drogas y el restablecimiento de vías legales para la investigación psicodélica han creado una oportunidad para reiniciar investigaciones previamente suspendidas.

MAPS, el Johns Hopkins Center for Psychedelic and Consciousness Study y el Stanford Psychedelic Group, por mencionar algunos, han vuelto a estudiar con la esperanza de mejorar las terapias psiquiátricas.

Nombres de renombre en los campos de la salud y la psicoterapia, como Gabor Mate, Bessel van der Kolk y Peter Levine, son partidarios del uso de psicodélicos dentro de un contexto terapéutico, y reconocidas instituciones educativas, como la Universidad Naropa, CIIS, Fluence y MAPS, ofrecen ahora programas de terapia asistida por psicodélicos y asesoramiento de integración psicodélica.

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¿Cuál es el futuro de la psicodelia y el trauma?

Como se ha señalado anteriormente, la investigación en el tratamiento psicodélico suele ser restringida y tiene un largo camino por recorrer. Aunque varios estudios e intentos han demostrado pruebas sólidas que apoyan el uso de psicodélicos para tratar la ansiedad y la depresión, se ha investigado poco sobre las aplicaciones específicas de estas drogas en traumas. ¿Pueden los psicodélicos tratar el trauma?

Por el momento, la MDMA es la única sustancia que ha sido aprobada por la FDA como terapia innovadora para el TEPT, pero otras sustancias, aunque se siguen utilizando en entornos terapéuticos de todo el mundo con efectos prometedores, están rezagadas en la investigación específica sobre su eficacia y seguridad en la curación del trauma.
Personas de todo el mundo, incluidos profesionales de la salud mental, siguen defendiendo el uso de psicodélicos como medio de autodescubrimiento y curación, y algunos incluso facilitan experiencias guiadas como parte de sus prácticas.

No cabe duda de que se necesitan más estudios en este sector, y grupos como Compass Pathways, MAPS y otros de todo el mundo están empezando a explorar las posibilidades de diversas sustancias químicas psicodélicas en la curación de traumas.

Como mínimo, el interés por este sector se dispara, y nuevas investigaciones y actividades empiezan a reaccionar.

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  1. ¿Qué son los psicodélicos y cómo pueden utilizarse para tratar el trauma?

    Los psicodélicos son drogas que cambian la percepción, las ideas y las emociones. Según las investigaciones, el uso regulado y supervisado de psicodélicos como la MDMA y la psilocibina en sesiones de terapia puede ayudar a las personas a procesar y curarse de un trauma. Estas drogas, cuando se utilizan bajo la supervisión de expertos, pueden permitir un estudio más profundo de los sucesos traumáticos.

  2. ¿Qué dice la investigación sobre psicodélicos y terapia del trauma?

    Las investigaciones científicas sobre el potencial de los psicodélicos en el tratamiento de traumas han arrojado resultados alentadores. Cuando se administran en un entorno terapéutico, algunas investigaciones muestran que los psicodélicos ayudan a aliviar los síntomas del trastorno de estrés postraumático (TEPT), la tristeza y la ansiedad. Sin embargo, se necesitan más estudios para determinar su eficacia.

  3. ¿Es legal el uso de psicodélicos para el tratamiento del trauma?

    La situación legal de los psicodélicos varía según el país y la zona. Estas sustancias químicas están prohibidas en algunos países, pero han sido despenalizadas o autorizadas en otros con fines medicinales o terapéuticos. Antes de contemplar los psicodélicos como opción terapéutica, es fundamental revisar las leyes y restricciones locales.

  4. ¿Quién puede beneficiarse de la terapia psicodélica asistida para el trauma?

    La terapia psicodélica para el trauma se suele considerar para las personas que no han respondido bien a los tratamientos tradicionales, como la terapia de conversación o la medicación. Sin embargo, no todo el mundo es un candidato adecuado. Un terapeuta cualificado evaluará el historial de salud mental de la persona y su estado actual para determinar si la terapia psicodélica es una opción viable.

  5. ¿Cuáles son los posibles riesgos y efectos secundarios del uso de psicodélicos para la terapia del trauma?

    Aunque los psicodélicos pueden ofrecer beneficios terapéuticos, no están exentos de riesgos. Los posibles efectos secundarios incluyen alucinaciones, ansiedad e incluso reacciones psicológicas adversas. Estas sustancias sólo deben utilizarse bajo la supervisión de terapeutas cualificados en un entorno controlado para minimizar los posibles daños.

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